6. Selección del material genético de partida
A la hora de determinar el material genético de partida se deberían realizar estudios genéticos de las poblaciones. En el caso de esta especie, se carecen de estudios de este tipo, que nos caractericen su variabilidad genética. Esta falta de información es vital para asegurar el éxito de cualquier programa de conservación o restauración.
Los estudios genéticos deberían enfocarse desde una perspectiva inter e intrapoblacional. Para conocer la diferencia genética entre las tres poblaciones, y para conocer la variabilidad genética de los individuos de cada población.
Inicialmente se consideran prioritarios los estudios de propagación y longevidad de las semillas, para poder llevar a cabo estudios de producción de ejemplares “ex situ”. Ya que para el caso de esta especie vivaz, se considera que la persistencia de sus poblaciones estará estrechamente unida al mantenimiento de un banco de semillas estable y viable en el tiempo (Marreno-Gópez et al., 2002).
A la hora de realizar la recolección de semillas, y dado que no contamos con estudios genéticos, resulta improcedente recolectar la totalidad de ejemplares. Por ello, se deberán seguir las recomendaciones citadas por Center for Plant Conservation ( referencia en Marreno-Gómez et al., 2002):
  1. Hacer recolecciones siempre que sea posible para más de 5 poblaciones.
  2. Cada población debe contar con un mínimo de entre 10 y 50 individuos.
  3. El número de propágalos recolectado por individuo debe ser suficiente para garantizar la representación de cada genotipo.
  4. Las colectas deben realizarse por más de un año siempre y cuando no interfiera con la dinámica natural de la población.
Actualmente se conservan semillas en el Banco de Germoplasma Andaluz, Universidad Politécnica de Madrid y se ha puesto en cultivo en los Jardines Botánicos de Córdoba y en la Red de Jardines Botánicos de la Consejería de Medio Ambiente (Junta de Andalucía).
Posteriormente a la hora de abordar la plantación es importante la elección del estadío vital y tamaño de los ejemplares. Existen mayores garantías de éxito con individuos reproductores o con clases de tamaño superiores, ya que el uso de semillas, plántulas o individuos pequeños implica unos mayores riesgos de extinción para las poblaciones recién instaladas (Guerrant, 1996).